Cuántas veces habremos pasado por un mismo sitio sin detenernos ante nada que nos llame la atención. Ahora lo hacemos tan amenudo...
Cuando vinimos a vivir a Sevilla, sabíamos que era una ciudad con una arquitectura muy rica, con monumentos importantes, pero no solo son los monumentos los que han despertado nuestra atención, es cada detalle, el sonido y el color de las calles que crean una atmósfera determinada. Ya lo dijo Soto de Moura: “Dios está en los detalles”.
Hacemos fotografías de cada cosa interesante que nos encontramos, sentimos la necesidad de plasmar eso para tenerlo siempre, para analizarlo, para que siga conmoviéndonos como la primera vez que lo vimos.
Estudiar arquitectura es esto, es tener la mente abierta, es observar, es analizar, es interpretar y comprender el entorno. A esto se le llama mirada de arquitecto. Conseguir una mirada renovada, sin prejuicios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario