Hace unos días leímos una entrevista de Felipe Pich-Aguilera, un arquitecto presidente del Green Building Councli Spain.
Afirmaba que: “La arquitectura sostenible es la única que será viable en un futuro próximo”
El despacho Pich-Aguilera ha sido uno de los pioneros en España en apostar por una arquitectura industrializada y sostenible, por promover procesos de construcción amables con el medioambiente, por invertir e investigar en nuevos materiales. Un camino difícil y, en sus inicios, muy en solitario.
La primera pregunta de la entrevista fue:
-¿Cuál es el abecé de un proyecto arquitectónico sostenible?
A lo que respondió:
“Existen varios frentes que debe cubrir un edificio que quiera llamarse “sostenible”, es el equilibrio entre todos ellos el que lo hace más o menos bueno. Lo más importante es que la arquitectura del edificio esté concebida de tal modo que se implique un mínimo de recursos materiales y de energía tanto en su construcción como en la obtención de sus condiciones de uso y confort interior (iluminación, clima, agua,...). Hoy en día no es difícil reducir a la mitad esas demandas con respecto a la edificación convencional.
Por otro lado, hemos de ver qué parte de esa demanda de materiales y de energía puede producirse a partir de recursos renovables. Es decir, cómo esos elementos constructivos pueden ser reciclados en un futuro en otros componentes sin necesidad de producir escombro hacia el vertedero y también cómo podemos obtener buena parte de la energía que consume el edificio –calefacción, electrodomésticos, iluminación...- a partir de sistemas de producción de energía renovable –placas solares térmicas, paneles fotovoltaicos, microgeneración eólica...- y maquinaria eficiente ubicada en el propio edificio.
La combinación del conjunto de estos factores, en las circunstancias particulares de cada caso es lo que cuenta, de modo que es más una cuestión de equilibrio entre vectores diversos, que de la fuerza específica que pueda tener cada uno de ellos por separado. Es ésta, y no otra, la arquitectura contemporánea, es decir, la arquitectura genuina de nuestro tiempo, capaz de identificar y transmitir los nuevos valores de una sociedad en plena transformación.”
A la pregunta de si la arquitectura sostenible es rentable y porqué, respondió:
“La arquitectura sostenible es la única que será viable en un futuro próximo. Acaba de aprobarse una Directiva Europea que obliga a que a partir del 2020 todos los edificios públicos produzcan la misma energía que consumen. Esto supone un reto muy fuerte y una tendencia irreversible. Un edificio ineficiente desde el punto de vista ambiental será inasumible por sus costes económicos.
Pero de hecho, hoy ya es más barato un edificio sostenible que otro que no lo es, si contamos no sólo la inversión inicial sino toda la vida útil del edificio ya que los sobrecostes iniciales se amortizan en rangos de tiempo de entre dos y siete años.”
Y continua la entrevista con muchas más cosas interesantes. Lo que más nos llamó la atención a nosotras fue la siguiente afirmación:
“La arquitectura no puede ser un fin en sí misma, sino un modo de cambiar nuestro entorno, un instrumento para mejorar. Ese impulso renovador y vital que tiene la arquitectura de las Vanguardias ha topado siempre con la “academia”, con la tremenda inercia de lo que está establecido y que reacciona en contra de que las cosas cambien. Si las cosas no necesitan cambiar, ¿para qué seguir trabajando? Pero si resulta que las cosas deben cambiar, de repente todo está por hacer. La crisis que estamos atravesando tiene mucho que ver con esa dualidad. Creemos y constatamos que todo está por hacer y que hay que repensar muchas de las cosas que hasta ayer se daban por inmutables.”
Por tanto:
El urbanismo sostenible o eco urbanismo no consiste en añadir cosas al urbanismo convencional, sino en replantearse todo de nuevo, abordar el planeamiento bajo un nuevo punto de vista desde su inicio y para ello son a menudo un lastre los procedimientos y especializaciones aprendidas
Afirmaba que: “La arquitectura sostenible es la única que será viable en un futuro próximo”
El despacho Pich-Aguilera ha sido uno de los pioneros en España en apostar por una arquitectura industrializada y sostenible, por promover procesos de construcción amables con el medioambiente, por invertir e investigar en nuevos materiales. Un camino difícil y, en sus inicios, muy en solitario.
La primera pregunta de la entrevista fue:
-¿Cuál es el abecé de un proyecto arquitectónico sostenible?
A lo que respondió:
“Existen varios frentes que debe cubrir un edificio que quiera llamarse “sostenible”, es el equilibrio entre todos ellos el que lo hace más o menos bueno. Lo más importante es que la arquitectura del edificio esté concebida de tal modo que se implique un mínimo de recursos materiales y de energía tanto en su construcción como en la obtención de sus condiciones de uso y confort interior (iluminación, clima, agua,...). Hoy en día no es difícil reducir a la mitad esas demandas con respecto a la edificación convencional.
Por otro lado, hemos de ver qué parte de esa demanda de materiales y de energía puede producirse a partir de recursos renovables. Es decir, cómo esos elementos constructivos pueden ser reciclados en un futuro en otros componentes sin necesidad de producir escombro hacia el vertedero y también cómo podemos obtener buena parte de la energía que consume el edificio –calefacción, electrodomésticos, iluminación...- a partir de sistemas de producción de energía renovable –placas solares térmicas, paneles fotovoltaicos, microgeneración eólica...- y maquinaria eficiente ubicada en el propio edificio.
La combinación del conjunto de estos factores, en las circunstancias particulares de cada caso es lo que cuenta, de modo que es más una cuestión de equilibrio entre vectores diversos, que de la fuerza específica que pueda tener cada uno de ellos por separado. Es ésta, y no otra, la arquitectura contemporánea, es decir, la arquitectura genuina de nuestro tiempo, capaz de identificar y transmitir los nuevos valores de una sociedad en plena transformación.”
A la pregunta de si la arquitectura sostenible es rentable y porqué, respondió:
“La arquitectura sostenible es la única que será viable en un futuro próximo. Acaba de aprobarse una Directiva Europea que obliga a que a partir del 2020 todos los edificios públicos produzcan la misma energía que consumen. Esto supone un reto muy fuerte y una tendencia irreversible. Un edificio ineficiente desde el punto de vista ambiental será inasumible por sus costes económicos.
Pero de hecho, hoy ya es más barato un edificio sostenible que otro que no lo es, si contamos no sólo la inversión inicial sino toda la vida útil del edificio ya que los sobrecostes iniciales se amortizan en rangos de tiempo de entre dos y siete años.”
Y continua la entrevista con muchas más cosas interesantes. Lo que más nos llamó la atención a nosotras fue la siguiente afirmación:
“La arquitectura no puede ser un fin en sí misma, sino un modo de cambiar nuestro entorno, un instrumento para mejorar. Ese impulso renovador y vital que tiene la arquitectura de las Vanguardias ha topado siempre con la “academia”, con la tremenda inercia de lo que está establecido y que reacciona en contra de que las cosas cambien. Si las cosas no necesitan cambiar, ¿para qué seguir trabajando? Pero si resulta que las cosas deben cambiar, de repente todo está por hacer. La crisis que estamos atravesando tiene mucho que ver con esa dualidad. Creemos y constatamos que todo está por hacer y que hay que repensar muchas de las cosas que hasta ayer se daban por inmutables.”
Por tanto:
El urbanismo sostenible o eco urbanismo no consiste en añadir cosas al urbanismo convencional, sino en replantearse todo de nuevo, abordar el planeamiento bajo un nuevo punto de vista desde su inicio y para ello son a menudo un lastre los procedimientos y especializaciones aprendidas
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